domingo, 1 de septiembre de 2024

 

Reinaldo Chaviel, amigo, cómo duele.

Por: Milagros de Rosell.

 

 

Estimados amigos, como duele esta mañana, como se fija la aurora en el somnoliento valle en el que falta Reinaldo porque se quedó prendado a las aves viajeras, porque su alma era tan leve y simple que no soportó el dolor punzante de la espera. Ay, amigos, como nos duele esta mañana y como su recuerdo y vida es ahora nuestra propia sangre hecha lo que nos resta por estar aquí.

Desde ayer a la Quincena le falta un día, sol que se apagó en un verano madrileño dejando expuesta las raíces de nuestros corazones.

Amigos, navegamos esta mañana incrédula la noticia de su fallecimiento. La muerte, esa habitante de nuestros camarotes, siempre se empeñará en tumbarnos hacia la noche. Reinaldo se ha ido, pero nos deja su paso leve y palabra exacta, así como también el orgullo resplandeciente de su amistad, su generoso espejo de virtudes y estas ganas de volver a verlo, abrazarlo bajo el sol que hoy refleja una calle de Madrid.

Amigos, los míos y los de él, les envío un fuerte abrazo que deseo se prolongue, porque sé de sus llantos, de la tristeza que no se ve en piel ni huesos, pero que corre, corre desde ayer en sus casas profundas.

Amigos, los acompaño.

 

Barquisimeto, agosto de 2024.



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